Arrebatando La Doble Porción!

photo-2¿Cuántos queremos la doble porción? Y cuántos estamos dispuestos a pagar el costo de la doble porción? Cuando pensamos en la unción y la doble porción, a veces oramos y le pedimos a el Señor por esa unción. Ayunamos y nos consagramos por 10, 21, o 40 días esperando que esa doble porción se manifieste en nuestras vidas. Muchos han orado, ayunado, y han buscado al Señor por cierto tiempo y se han desilusionado cuando no han experimentado los resultados deseados. Pero si verdaderamente entendemos qué es lo que estamos pidiendo, entenderíamos que esta búsqueda no se acaba cuando recibimos la porción que queríamos, sino que continúa por el resto de nuestras vidas.

No deseamos simplemente una cosa, sino una Persona. Queremos más y más de la persona de Cristo en nuestras vidas. No solo algo que nos da poder, sino alguien que está con nosotros. Alguien quien nos protege, alguien quien nos guía, alguien quien nos sana, alguien quien nos ama, alguien quien nos cambia, alguien quien merece todo nuestro ser. Alguien a quien nosotros no sustentamos, pero quien nos sustenta a nosotros! Cuando Dios nos llena, nosotros no lo sostenemos a Él, Él nos sostiene a nosotros!

Esta búsqueda por la doble porción, por la unción de el Espíritu Santo, nunca se acaba. ¡Dios nos ha atrapado en esta búsqueda!  Y seguiremos yendo de gloria en Gloria. Tenemos que seguir buscando de Él y no soltarlo hasta que nos bendiga. Me viene a la mente, a demás de Eliseo recibiendo el manto de Elías, este ejemplo Bíblico: Jacob recibiendo la bendición del  Ángel de Jehová. En estos dos ejemplos Bíblicos vemos que Jacob y Eliseo no estaban dispuestos a darse por vencidos hasta que recibieran lo que Dios tenía para cada uno de ellos. Jacob no soltó al Ángel de Jehová y Eliseo no dejó a Elías.

¡Jacob recibió una doble porción de bendición! La primera fue con engaño, pero la segunda fue peleando. Y no fue peleando con cualquier persona, sino peleando  con Dios! Primeramente él le compró la primogenitura a su hermano Esaú con un plato de lentejas rojas (Génesis 25:29-34). Pero más tarde con la ayuda de su mamá, engañó a su papá Isaac para recibir la bendición que él le iba a dar a Esaú. Jacob estaba determinado a recibir bendición y prosperidad, trabajó por 14 años para tener sus esposas Lea y Raquel, y trabajó 6 años por el ganado. Cuando se iba a ir, juntó el ganado de tal manera que se fue de la tierra de su tío Labán rico. Trabajó veinte años para su tío y Dios lo bendijo de acuerdo con la bendición de su padre Isaac.  Cuando regresó a la tierra de su padre Isaac, Dios le visitó en Peniel.

Genesis 25:29-34

29 Cierto día, Jacob preparó un guiso, y Esaú, que volvía del campo, cansado, 30 le dijo a Jacob: «Por favor, dame a comer de ese guiso rojo, que estoy muy cansado.» Por eso fue llamado Edom.[a] 31 Y Jacob le respondió: «Pues véndeme hoy tu primogenitura.» 32 Esaú dijo: «¿Y para qué me sirve la primogenitura, si estoy a punto de morir?» 33 Jacob le dijo: «Pues júramelo hoy mismo.» Y Esaú le hizo un juramento a Jacob, y le vendió su primogenitura. 34 Entonces Jacob le dio a Esaú pan y el guiso de lentejas, y Esaú comió y bebió; luego se levantó y se fue. Así fue como Esaú menospreció la primogenitura.

Génesis 28:1-5, 

1  Entonces Isaac llamó a Jacob, y lo bendijo, y le mandó diciendo: No tomes mujer de las hijas de Canaán. 2 Levántate, ve a Padan-aram, a casa de Betuel, padre de tu madre, y toma allí mujer de las hijas de Labán, hermano de tu madre. 3 Y el Dios omnipotente te bendiga, y te haga fructificar y te multiplique, hasta llegar a ser multitud de pueblos; 4 y te dé la bendición de Abraham, y a tu descendencia contigo, para que heredes la tierra en que moras, que Dios dio a Abraham. 5 Así envió Isaac a Jacob, el cual fue a Padan-aram, a Labán hijo de Betuel arameo, hermano de Rebeca madre de Jacob y de Esaú.

Genesis 32:22-31

Jacob lucha con el ángel en Peniel

22 Y se levantó aquella noche, y tomó sus dos mujeres, y sus dos siervas, y sus once hijos, y pasó el vado de Jaboc. 23 Los tomó, pues, e hizo pasar el arroyo a ellos y a todo lo que tenía. 24 Así se quedó Jacob solo; y luchó con él un varón hasta que rayaba el alba. 25 Y cuando el varón vio que no podía con él, tocó en el sitio del encaje de su muslo, y se descoyuntó el muslo de Jacob mientras con él luchaba. 26 Y dijo: Déjame, porque raya el alba. Y Jacob le respondió: No te dejaré, si no me bendices. 27 Y el varón le dijo: ¿Cuál es tu nombre? Y él respondió: Jacob. 28 Y el varón le dijo: No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel;[b]porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido. 29 Entonces Jacob le preguntó, y dijo: Declárame ahora tu nombre. Y el varón respondió: ¿Por qué me preguntas por mi nombre? Y lo bendijo allí. 30 Y llamó Jacob el nombre de aquel lugar, Peniel;[c] porque dijo: Vi a Dios cara a cara, y fue librada mi alma. 31 Y cuando había pasado Peniel, le salió el sol; y cojeaba de su cadera.

Lo que le dijo el Ángel a Jacob fue, “27 Y el varón le dijo: ¿Cuál es tu nombre? Y él respondió: Jacob. 28 Y el varón le dijo: No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel;[b]porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido.” Jacob no se iba a dar por vencido, no le importó que podía morir a manos de su hermano por quitarle la bendición, o que Labán su tío lo haya engañado varias veces, o que estaba peleando con un varón celestial!!! Jesús dijo, “Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan” (Mateo 11:12). Jacob perseveró, el luchó con Dios y con los hombres, y venció! En el reino de Dios hay que ser “ afrentaó”, afrentaó por las cosas de el Señor! Pablo le dijo a los Corintios que desearan ardientemente los dones de el Espíritu Santo (1 Cor. 12:31). Wow! Ardientemente!!! Hay que desear las cosas de el reino de Dios, y es bueno desearlas!

El Señor dijo a través de el profeta Malaquías que El aborrecía a Esaú, pero amaba a Jacob (Malaquías 1). ¿Qué produjo este amor por Jacob? Jacob mintió y engaño varias veces. ¿Qué hizo que Dios estuviese tan agradado con él?  Porque Jacob era un “afrentaó”.  Esaú estaba distraído con cosas temporales, mas Jacob estaba distraído con cosas eternas. Dios había, por decir, preparado un flan bien rico pero Esaú quería un twinky viejo. Jacob reconocía el valor de las cosas celestiales que el Padre, nuestro Padre había preparado, y por eso no estaba satisfecho con el “twinky” viejo, y haría cualquier cosa para tener ese pedazo de flan rico que el Padre preparó con gran amor. Jacob valoraba lo que Dios valoraba, hasta hizo trampa para recibir eso que grandemente deseaba, arriesgó su vida, quitándole esa bendición a su hermano quien la menospreció. Claro, no es que seamos tramposos, pero que ardientemente deseemos la doble porción.

Jacob luchó con hombres para recibir esa doble porción. Pero por afrentaó, luchó con Dios para obtener más todavía! La bendición que le dio su padre no era solamente recursos naturales, sino el favor de Dios y la responsabilidad de que Jesús viniera de su linaje!!! Mateo 11:12 Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan.”

Hebreos 11:14-16 dice, “Porque los que esto dicen, caramente dan a entender que buscan una patria; pues si hubiesen estado pensando en aquella de donde salieron, ciertamente tenían tiempo de volver. Per anhelaban una mejor, esto es, celestial; por lo cual Dios no se avergüenza de llamara Dios de ellos; porque les ha preparado una ciudad.” Dios se deleita en aquellos que creen que el verdaderamente recompensa y recompensa grandemente. Hebreos 11:6 dice que sin fe es imposible agradar a Dios, y cuando venimos antes de El debemos creer que El es, y que el recompensa a aquellos quienes lo buscan diligentemente.

En Hebreos 10 de el versículo 32 al 39, el autor de Hebreos exhorta al pueblo de Dios a no darse por vencido!

Hebreos 10:32-39

32 Pero traed a la memoria los días pasados, en los cuales, después de haber sido iluminados, sostuvisteis gran combate de padecimientos; 33 por una parte, ciertamente, con vituperios y tribulaciones fuisteis hechos espectáculo; y por otra, llegasteis a ser compañeros de los que estaban en una situación semejante. 34 Porque de los presos también os compadecisteis, y el despojo de vuestros bienes sufristeis con gozo, sabiendo que tenéis en vosotros una mejor y perdurable herencia en los cielos. 35 No perdáis, pues, vuestra confianza, que tiene grande galardón; 36 porque os es necesaria la paciencia, para que habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa. 37 Porque aún un poquito, Y el que ha de venir vendrá, y no tardará. 38 Mas el justo vivirá por fe; Y si retrocediere, no agradará a mi alma. 39 Pero nosotros no somos de los que retroceden para perdición, sino de los que tienen fe para preservación del alma.

¿Cuál fue la victoria de Jacob y de muchos que le agradaron al Señor? Continuó hasta recibir la promesa!!! Tenemos que desear las cosas del Señor mas que cualquier cosa de este mundo! No nos demos por vencidos y arrebatemos la doble porción!

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